Leyendas de Tecozautla, Hgo.

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"El Niño del Charcón"


Cuenta la leyenda que una noche de verano oscura y sombría, donde las sombras de la noche se extendían a lo largo del camino, un comerciante de tecozautla pasaba el río llamado “El charcón” justo en los límites del estado de Hidalgo y Querétaro. Fatigado por la larga jornada venía cabeceando arriba de su carreta tirada por dos viejas mulas. De pronto un ruido lo hizo levantar la mirada, pero no consiguió ver absolutamente nada, la negrura de la noche lo inundó de miedo y entrando en una loca angustia le soltó la rienda a las mulas echando éstas a correr, jalaron con fuerza la vieja carreta girando las ruedas forzadamente hasta que una de ellas golpeó con algo extraño y rompiéndose en pedazos por completo. La carreta volcó, el señor golpeó en la cabeza y cayó inconciente al suelo.

Después de varios minutos se le vino a la mente la imagen de un niño que había sido arrollado por la carreta, abrió rápidamente los ojos, volvió su mirada hacia atrás y un terror mortal lo invadió al presenciar una aparición extraña que le causaba tal sensación, el cuerpo de un niño que yacía a la orilla del camino con el semblante de un cadáver rígido, los oídos derramaban abundante sangre y la disolución de su ser. Un grito agudo de desesperación resonó fuerte a través de los cerros.

Durante varios minutos de espanto frenético el hombre no pudo moverse. En medio de incesantes y repetidos esfuerzos el hombre por fin pudo moverse, tomó al niño en brazos y sin saber siquiera quien era ahí mismo lo sepultó.

En medio del espanto el hombre tomó una mula y se marchó a todo galope perdiéndose entre lo oscuro de l noche.

Se dice que en las noches de verano cuando cruzas en tu auto los límites de Hidalgo y Querétaro, se ve a un niño caminando a la orilla de la carretera pidiendo aventón y que cuando lo pasas y miras por el retrovisor aquel niño se encuentra sentado en el asiento trasero de tu auto con el rostro ensangrentado.

Así es que si pasas al caer la noche por ese lugar y ves a un niño caminando por la carretera y pidiendo aventón, no mires por el espejo retrovisor podría estar el niño sentado en el asiento trasero.

Por: ever ocampo